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«Ojalá nos sintiéramos protegidos.
Ojalá nos atreviéramos a demostrar ternura.
Ojalá tuviéramos verdades en las que creer.
Ojalá pudiéramos creer»
Märta
Lundberg (Ingrid Thulin) sufre sus dudas en la iglesia Frostnäs.
En Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1961-62),
dirigida por Ingmar Bergman
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lunes, 28 de mayo de 2012
Ojalá
jueves, 24 de mayo de 2012
Círculos
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«Dibujas un círculo a tu alrededor para
dejar fuera lo que
no encaje con tus
juegos secretos. Si la vida rompe el círculo,
los juegos son
ridículos. Por lo que dibujas
otro círculo, creas nuevas defensas»
El
escritor David (Gunnar Björnstrand) habla con su hija Karin (Harriet Andersson)
cuando esta ha sufrido una nueva crisis que la lleva a la locura.
En Como en un espejo (Sasom I en spegel, 1960), dirigida por Ingmar Bergman
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Con la cabeza ladeada
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«Si miras lo suficiente con la cabeza
ladeada, aparecen muchos miedos»
Karin (Harriet Andersson) habla sobre sus temores con su
hermano Minus
(Lars Passgård) en un momento de lucided.
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martes, 22 de mayo de 2012
Es lamentable
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«Es lamentable no tener conocimientos
en relación a las
víctimas del amor y
tener que reconocer la derrota de la maldad»
y al pecado. En El ojo del diablo (Djävulens Öga, 1959-60), dirigida por Ingmar Bergman
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lunes, 21 de mayo de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
Mis principios
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«La falta de principios es mi principio.
El
vicio, mi virtud. El libertinaje es mi falta
y la incredulidad, mi religión»
Don Juan (Jarl Kulle) se dirige a Britt-Marie (Bibi Andersson) con el
fin
de cumplir el encargo del diablo de seducirla y moverla al pecado.
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jueves, 17 de mayo de 2012
Un orzuelo diabólico
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«La castidad de una mujer es
como un
orzuelo en el ojo del diablo»
Proverbio irlandés. En el inicio de El ojo del diablo
(Djävulens Öga, 1959-60), dirigida por Ingmar Bergman
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miércoles, 16 de mayo de 2012
Calle Valverde
lunes, 14 de mayo de 2012
El humo tiembla
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«¿Ves el humo temblar bajo el techo?
Como
si gritara de miedo. Pero solo
sale fuera. Ahí fuera puede dar vueltas
por el
cielo. Pero no lo sabe… Por eso
tiembla y se encoge bajo el techo.
A la gente
le pasa lo mismo. Tiemblan
como hojas en la tormenta por lo
que saben y por lo
que no saben»
El mendigo (Allan Edwall) intuye el horrible secreto que se esconde
ante
el terror que desprenden los ojos del muchacho (Ove Porath).
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